
REFLEXIÓN
La concepción tradicional de comunicación en el aula implica un proceso unidireccional, del profesor a los alumnos, rara vez a la inversa. Actualmente, los métodos empleados van más encaminados a propiciar el debate entre alumnos o -como mínimo- la participación de estos. Sin embargo, la estructura del aula sigue manteniendo una disposición que refleja el sistema tradicional.
Cuando tratamos este tema en clase, se nos pidió un dibujo de lo que era un aula para nosotros.
Me parece destacable que todos los dibujos que vi fueran desde la perspectiva de los alumnos, desde sus asientos mirando a la mesa del profesor. Esto, en mi caso me hizo ver el cambio que va a suponer cuando -esperemos que sea pronto- entre a clase como profesora.
Por otro lado, en mi dibujo aparecía el pequeño escalón sobre el que estaba la mesa del profesor, así eran las clases en mi instituto. Esto hacía relevante únicamente la figura del profesor, otro punto de vista que considero erróneo. La educación debería tener como protagonistas a los alumnos y en función de ellos debería estructurarse el aula, permitiéndoles ser más participativos, estar más involucrados en un proceso que a ellos más que nadie les afecta.
En nuestro cómic hemos reflejado como algunos docentes hacen un esfuerzo por contactar con sus alumnos, por impactar les y captar su atención. Salvando esa barrera de la que tanto nos han hablado en clase, el hecho de que docentes y adolescentes no hablan el mismo idioma.
Nuestro protagonista busca su manera de hacerse con el aula, sabiendo que de ello depende en parte el éxito de sus alumnos en la materia; también que es un trabajo difícil porque ninguna clase es igual a otra pero mucho más allá dentro de una misma clase no hay dos personas iguales y sus necesidades pueden ser muy distintas.
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